domingo, 25 de agosto de 2013

Capítulo 5 ~ 'Cállate'.


Giré rápidamente mi cara hacia Alfredo, el cual, también lo acababa de ver todo.
Dando zancadas hasta él; me detuve a su lado.
-¿Has visto lo mismo que yo?
Él asiente.
-¿Qué es lo que acaba de pasar? -le susurro.
-Le ha ofrecido dinero por acostarme con él; o algo así.
-Que cruel... Y ella ha aceptado... -ruedo los ojos, decepcionado por el comportamiento de la chica.

Siento una mano sudada en mi muñeca. Mis ojos ruedan hasta mi brazo y después hacía arriba; donde se hayaban los ojos asustados de ella.

-¿Qué ha pasado?

Negando; ella tira de mi, esquivando los cuerpos de la poca gente que había.

-Olle... ¿Qué haces?

Ella pasa de mi atención y sigue guiandome por el local.
Abre una puerta, mira a todos lados asegurandose de que nadie nos ve y me empuja hacia adentro, entrando ella detrás. La puerta se cierra detrás de nosotros.
La luz que entra por debajo de la puerta es lo único que  deja a mis ojos ver en que sitio estamos.
Una pequeña habitación rectangular aparece ante mis ojos. Mi espalda está pegada contra la pared; mientras el cuerpo de _____ está rozando el mio, ya que su espalda está a dos pasos de tocar la pared.

-¿Qué es lo que estás haciendo?

Saca mi camiseta de dentro de los pantalones y va quitando los botones a una gran velocidad. Su repiración está ajitada, la mía empieza a estarlo.

-¿Qué haces? -grito; sin saber que es lo que iba a pasar.

Sus manos frías y temblorosas acarician mi torso.

-Cállate -murmura.
-¿Cómo que me calle? Solo intento saber que es lo que está pasando...
-Me han ofrecido mucho dinero.

Su lengua húmeda y caliente; revasla por mis abdominales, haciendome perder el control.
Mi cabeza se choca contra la pared y mis ojos mieles, se cierran mandando a mi mente controlarse.

-¿Por hacer esto? -abro las manos.
-No; por hacer esto -saca una navaja de su bolsillo.
Mis ojos y mi boca se abren como platos; contemplando aquel utensilio afilado.
-¿Qué...¡¿Pero qué es lo que haces!? -mi labio inferior empezó a temblar; por culpa del nerviosismo y más.
-Tranquilo; no te voy ha hacer nada -mete su mano en su bolsillo- quieren que te mate, pero no lo voy ha hacer, solo vamos ha hacer que sea creíble.
-Sabes que se van a dar cuenta, ¿no?
-¿Quieres que te mate? -sus ojos se endurecen mirando los mios.
Trago saliva; después niego.
-Pues entonces cállate -saca un sobre de ketchup, lo lleva a sus dientes y lo abre, escupiendo un trozo que se le había metido en la boca.
Lo aprieta contra mi costado vaciando el contenido en él.
-Ahora solo tienes que hacer que te duele, ¿vale? Me darán el dinero y me iré de aquí.

Asiento complaciendo el deseo de la chica. Se le veía tan concentrada en lo que estaba haciendo que ni se dió cuenta de que la estaba observando.

Abre la puerta y sale a la velocidad de la luz enfrentándose al chico del medio.

-Ya está, dame el dinero.

Salgo de allí encogido ha causa de mi falso dolor; queríendo que todo salga como ella lo había planeado.
El chico le tiende un fajo de billetes, el cual ____, los coge encantada.

-Espera _____. ¿Cuánto dijiste que te iban a dar? -invento un gemido de dolor.
Su cabeza gira hacía mi extrañada.
-1000$, ¿porqué?
-Aí no está todo.
Su cara se vuelve confusa y empieza a contar todo el dinero. Sonrío malificiosamente y miró al chico.

-Dame todo el dinero -sus ojos se volvieron oscuros mirando los claros del chico.
 Él niega.
-¿Porqué no? Me prometiste más.
-Y tú me prometiste hacer algo que no has echo.

Sus ojos se pasean de los de _____ hasta lo mios y después vuelven a los de ella.

-¿De que hablas? -pregunta ella.
-No lo has matado.

Siento como ella traga saliva. Su cuerpo se tensa y por un momento pensé que se desmayaría.
El chico sonríe victorioso. Sólo queria ver mi muerte o sino no conseguiria ella, todo el dinero prometido.
Ahora; ¿porqué querrían matarme? No les había echo nada.



Capítulo 4~ 'Ya sé que es lo que te pasa'.


Mirando a la nada, siento como el perfume de mi amigo, se expande a mi lado. Eso solo significa una cosa; ha acabado.
Cogiendo aire costosamente, giro mi cabeza hacia mi derecha, encontrandome con el rostro tranquilo, pero serio, de Alfredo.

-¿Y? -me inclino, juntando mis dedos y entrelazandolos, mientras mis codos se conectan con mis rodillas. Mis ojos jamás dejaron a los de mi compañero.
-Ella está triste.
-¿Porqué? -quería más información; eso no era suficiente.
-Sus padres son ricos y siempre estan de viaje de negocios. No le da nada; ni a ella ni a su hermana. Entonces, ______, trabaja aquí para poder sacar adelante a su hermana y a ella -dice; con una pisca de tristeza.

Asiento. Ahuecando mi barbilla entre mis dedos, vuelvo a asentir, pero esta vez con la boca.

-Vamos Bieber, saca tu encanto canadiense y hazle sonreir un rato -me anima él.
Ese comentario me hizo reir, mientras mi cuerpo se estiraba en aquel sofá de cuero marrón.
-Allá voy- y dicho eso, doy, literalmente, un salto, poniendome en pie.

Vuelvo a acercame a ella; que ahora limpiaba con sus delicadas manos la barra.

-Ya sé que es lo que te pasa -me inclino; sin tocar la barra recién limpiada.
Ella, alza su cabeza.
-Tú amigo te lo ha contado. Ya lo sé -dice despreocupada.
-Te voy a ayudar.
-¿Porqué ibas ha hacer tú eso?
-Vamos, _______. No me gusta ver a las chicas tristes. Tienes una hermosa sonrisa, utilizala.
Sus mejillas se tiñen de un color carmín, se ha sonrojado.
-Supongo que debo darte las gracias, ¿no? -su mirada se choca con la mía, profundizandonos en un pequeño silencio; hasta que ella lo corta- ¿Gracias? -frunce sus labios, que ahora estaban cubierto de un gloss brillante.
-¿De nada? -le sigo.

Alejándose de mi por unos segundos, abre una puertecita hacía arriba con cuero negro; vuelve a estar delante de mi.
Inclinandome hacia ella; acaricié su mejilla con mis dedos, haciendola estremecer.
Doy un paso hacia delante, situandome más cerca de su cuerpo.
Sus dedos caminaron por mi pecho, subiendo por mi hombro, hasta mi cuello, el que segundos después fue afortunado de ser acariciado.
Sintiendo un calor intenso en él, lo estiré hacía delante, chocando mi frente con la de ella.

-¡________! -se escucha repetidamente, detrás de nosotros, a lo lejos - ¡________!
_______, avergonzada por el momento, se separó de mi, pasando su mano por su cuello mientras enrollaba su labio inferior dentro de su boca.
Gira su torso, mirando algo entre las columnas del local.
Alzo mi cabeza. Tres chicos, el del medio un poco más bajo que los de al lado, le hicieron una señal para que se acercara.
-Justin, ahora vengo- soltó de sus preciosos labios, sin mirarme.
-Claro, aquí te espero -y acto seguido, me subí a el mismo taburete de antes.

El cuerpo de _______ temblaba a cada paso que daba; cada paso que daba, para alejarse más.
Cuando estuvo en frente del chico del medio; éste se inclinó, escondiendo sus labios en su pelo.
Los labios finos del chico, se movían rápido lo que no me permitía saber de que es lo que hablaban.
El cuerpo de _____ se tensó en cuanto él le dijo unas palabras y, después de ello, le metió algo en el bolsillo. Su cara era todo un poema; blanca. Pálida. Como si de un fantasma se tratase.