domingo, 25 de agosto de 2013
Capítulo 4~ 'Ya sé que es lo que te pasa'.
Mirando a la nada, siento como el perfume de mi amigo, se expande a mi lado. Eso solo significa una cosa; ha acabado.
Cogiendo aire costosamente, giro mi cabeza hacia mi derecha, encontrandome con el rostro tranquilo, pero serio, de Alfredo.
-¿Y? -me inclino, juntando mis dedos y entrelazandolos, mientras mis codos se conectan con mis rodillas. Mis ojos jamás dejaron a los de mi compañero.
-Ella está triste.
-¿Porqué? -quería más información; eso no era suficiente.
-Sus padres son ricos y siempre estan de viaje de negocios. No le da nada; ni a ella ni a su hermana. Entonces, ______, trabaja aquí para poder sacar adelante a su hermana y a ella -dice; con una pisca de tristeza.
Asiento. Ahuecando mi barbilla entre mis dedos, vuelvo a asentir, pero esta vez con la boca.
-Vamos Bieber, saca tu encanto canadiense y hazle sonreir un rato -me anima él.
Ese comentario me hizo reir, mientras mi cuerpo se estiraba en aquel sofá de cuero marrón.
-Allá voy- y dicho eso, doy, literalmente, un salto, poniendome en pie.
Vuelvo a acercame a ella; que ahora limpiaba con sus delicadas manos la barra.
-Ya sé que es lo que te pasa -me inclino; sin tocar la barra recién limpiada.
Ella, alza su cabeza.
-Tú amigo te lo ha contado. Ya lo sé -dice despreocupada.
-Te voy a ayudar.
-¿Porqué ibas ha hacer tú eso?
-Vamos, _______. No me gusta ver a las chicas tristes. Tienes una hermosa sonrisa, utilizala.
Sus mejillas se tiñen de un color carmín, se ha sonrojado.
-Supongo que debo darte las gracias, ¿no? -su mirada se choca con la mía, profundizandonos en un pequeño silencio; hasta que ella lo corta- ¿Gracias? -frunce sus labios, que ahora estaban cubierto de un gloss brillante.
-¿De nada? -le sigo.
Alejándose de mi por unos segundos, abre una puertecita hacía arriba con cuero negro; vuelve a estar delante de mi.
Inclinandome hacia ella; acaricié su mejilla con mis dedos, haciendola estremecer.
Doy un paso hacia delante, situandome más cerca de su cuerpo.
Sus dedos caminaron por mi pecho, subiendo por mi hombro, hasta mi cuello, el que segundos después fue afortunado de ser acariciado.
Sintiendo un calor intenso en él, lo estiré hacía delante, chocando mi frente con la de ella.
-¡________! -se escucha repetidamente, detrás de nosotros, a lo lejos - ¡________!
_______, avergonzada por el momento, se separó de mi, pasando su mano por su cuello mientras enrollaba su labio inferior dentro de su boca.
Gira su torso, mirando algo entre las columnas del local.
Alzo mi cabeza. Tres chicos, el del medio un poco más bajo que los de al lado, le hicieron una señal para que se acercara.
-Justin, ahora vengo- soltó de sus preciosos labios, sin mirarme.
-Claro, aquí te espero -y acto seguido, me subí a el mismo taburete de antes.
El cuerpo de _______ temblaba a cada paso que daba; cada paso que daba, para alejarse más.
Cuando estuvo en frente del chico del medio; éste se inclinó, escondiendo sus labios en su pelo.
Los labios finos del chico, se movían rápido lo que no me permitía saber de que es lo que hablaban.
El cuerpo de _____ se tensó en cuanto él le dijo unas palabras y, después de ello, le metió algo en el bolsillo. Su cara era todo un poema; blanca. Pálida. Como si de un fantasma se tratase.
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