martes, 10 de septiembre de 2013

Capítulo 9 ~ 'Debo luchar por ella'.

MESES DESPUÉS.


-¡Justin! ¿Vamos entonces? -dijo Alfredo detrás de la puerta de mi habitación.
-Tío, ya te dije que allí no estaba... ¿No te enteras?
-¿En serio se mudó? -suspira- Pero... ¿sin decir nada?

Salí de la habitación colocandome una chaqueta vaquera azul.

-Que sí. Salió una mujer mayor y le pregunté por ella y dijo que _______ ya no vivía allí, que se había mudado a otro sitio -dije,recordando lo que me habían dicho unas semanas atrás.
-¿Y no le preguntaste si sabía a donde se había mudado? -dijo el como si fuera lo más normal del mundo.
-Pues si, pero me dijo que no sabía nada de eso, que _____ no les había informado de donde se habían ido.

Alfredo suspiró.

-Pues vaya, que pena -confesó.
-Lo sé, tío, lo sé. Pero ahora mismo no puedo hacer nada.
-¿Te has enamorado de ella, verdad? -soltó Alfredo de improvisto.

Le miré, por unos segundos, pensé que no, pero mi corazón me decía que si.

-Si, Freddo, si -cojo las llaves de casa- me voy a dar una vuelta. Hasta luego- y con esto salí de casa.



Metí mis manos en los bolsillos de mi chaqueta. Empezaba ha hacer frío, pero no me importaba. Salté del muro cayendo en la arena. Solo se escuchaba el ruido de las olas, algunas gaviotas que volaban por allí y el habla de algunas parejas que caminaban por la orilla, mojando sus pies con el agua fría.
Todo había cambiado a mi alrededor. Casi un año había pasado de aquello. Mis Beliebers, las verdaderas, lo habían entendido, y me alegro de ello. Estuve componiendo algunas canciones y se las puse en Twitter. Se alegraron por ello. Pero algunas, se enfadaron tanto que dejaron de seguirme, de mandarme Tweets y de ser mis chicas. También las entiendo, es normal.
Estaba bien, mi madre ya estaba más contenta conmigo.
Pero estaba acostumbrado a verla todos los días, aunque solo la haya visto 2 o 3 veces nada más, pero la echo de menos. _______ había causado algo en mi que no podía soportar. Mi corazón latía millones de veces más rápido cuando pronunciaban su nombre o simplemente, la recordaba.

Un cuerpo se chocó con el mio, lo que hizo que saliera de mis pensamientos.
Alcé la mirada y me encontré con el rostro triste de ______. Su pelo se pegaba en su cara debido al viento.
Sonrío. Parece como si me hubieran leido la mente.

-¿_______? -susurro esbozando una sonrisa.
-Eih, Justin... -susurró, sus mejillas se volvieron color carmesí.
-Pensé que no volvería a verte...
-Ya, yo pensé igual.
-Me han dicho que te has mudado... No me dijiste nada.
-Bueno, no queria que nadie me viera -se bajó la capucha que cubría su pelo- quería olvidarme de todo.
-¿De mi también? -solté como si nada. Dolorido.
-Justin, tú y yo no tuvimos nada.

Bajé la mirada sabiendo que ella tenía razón. Cojí una de sus manos y la envolví con una de las mías.

-¿Quieres dar una vuelta? -miré a sus ojos directamente y sentí como su piel se ruborizada.
-Está bien, ¿qué te apetece hacer? -preguntó ella entrelazando nuestros dedos.
-¿Quieres un batido? -sonrío- invito, no te preocupes.

Ella asintió y juntos y en silencio caminamos hasta una cafetería. Pedimos un batido cada uno y salimos, volviendo a caminar por la orilla de la playa.

-¿En serio? -preguntó ella, sorprendida- ¿Una de tus Beliebers se subió al escenario mientras tú cantabas? Que locas están.
-Y amo que estén locas- reí.
-Lo sé -sonrío ella y miró al frente. Dió un sorbo a su batido de chocolate dejando encima de sus labios, un bigote marrón. Reí a carcagadas al verle- ¿Qué pasa? -preguntó sin entender.
Me senté en la arena sentandola a mi lado. Rebusqué en mis bolsillos algún pañuelo. Agarré su mejilla y le pasé el pañuelo poco a poco por el bigote de chocolate. Se sonrojó. Eché a un lado el pañuelo y acaricié con mis dedos la comisura de sus labios. Una corriente eléctrica corrió por nuestros cuerpos. Inclinandome hacia delante, rocé sus labios. ______ dió un saltito de la sorpresa, pero juntó más nuestros labios en cuanto se recuperó. Ardiendo de deseo nuestros labios fueron jugando con más fuerza. Mi dedo pulgar acaricia su mejilla, delicadamente. Sus brazos rodearon mi cuello pegandome más a ella. Me sorprendí, pero sonreí en sus labios. Ella tomó ese momento para morder mi labio y hacer que de mis labios saliera un gemido a causa de eso. Me incliné hacia delante para volver a besar sus labios pero ella se echó hacía atrás, bajando sus manos por mi pecho y finalmente, separandose de mi. Solo se escuchaban nuestras respiraciones descontroladas por el impulso. Ella miraba nerviosamente sus dedos.

-Oye... Yo... Justin no debimos haber echo esto... -dijo disculpandose mientras se ponía de pie- Yo lo siento mucho, de verdad.
-No tienes nada que perdonar, _______ -me levanté, acariciando su mejilla una vez que estaba delante de ella- fui yo quie te besó, no importa. Siento si te ha molestado.
-No... No me ha molestado. Quiero decir... Me ha gustado... Pero, no quiero tener nada contigo, ¿sabes? - parecía insegura de lo que decía- Eres un buen amigo, te quiero mucho, pero no creo que debamos hacer esto.

Suspiro intentando de tranquilizarme. No podía culparla. Supongo que querrá solo que seamos amigos, nada más. Aunque por más que yo no quisiera ser su amigo, sino algo más, sería imposible. Ella no quiere, y tampoco iba a obligarla. Que se tomara el tiempo que necesitara. Yo la estaré esperando. Con las puertas de mi corazón abierto, solo para ella.

-Tengo que irme Justin -dijo, cuando se dió cuenta de que estaba sumergido en mis pensamientos.
-¿Ya? -dije, agitando mi cabeza alejando mis pensamientos de sí.
-Si, se ha echo tarde. Se me ha pasado la tarde volando. Ni siquiera me dí cuenta de que está anocheciendo -miró hacia el mar, donde se veía al sol esconderse tras él.
-¿Quieres que te lleve a casa? -ella negó- ¿Nos veremos? -pregunté, con algo de miedo en mis palabras.
-Claro que si, Justin -se inclinó hacia delante dejando un dulce beso en mi mejilla- cuando tú quieras, nos veremos -y se giró desapareciendo por el camino de donde había venido.


-¿Eso pasó? -dijo Alfredo anonando cuando se lo conté- Wow, y ella fue tan así como para decirte que no quería nada contigo -se sentó en el sofá, soltando el mando de la televisión.
-Me dolió -me encojo de hombros- pero si ella no quiere nada ahora, será por algo. No querrá tener un chico ahora, o simplemente lo que ella dijo; que no quería nada conmigo.
-¿Le quieres mucho más de lo que creías no? -dijo mi amigo, adivinando que es lo que respondería- lo sé, lo noto en la forma en la que hablas de ella y justo hoy te ha dado un vuelco en el corazón y has flipado a colores con ese beso, pensando que después de eso estariaís geniales de la vida, juntos.

Sus palabras hirieron mi corazón. Lo oculté con un gesto de desdén con la mano.
¿Debería olvidarme de ella? ¿O debería luchar por el amorr que irradia mi corazón? Mi madre siempre dijo que luchara por lo que queria. ¿Era ese el momento de luchar por ella? ¿O tendría que dejarla en paz y solo ser amigos? Aunque yo no podría ser solo su amigo. Ella es especial para mi, y no puedo nergalo tan facilmente. Esa chica me había robado el corazón.

-Debo luchar por ella ... -susurré mientras Alfredo golpeaba la mesa con un tenedor.
-Hazte su mejor amigo -pincha una patata y se la mete en la boca- y después te lanzas.
-No sé, las chicas no suelen salir con sus mejores amigos.
-Pues entonces no sé... -bebe de su cerveza y la tira a la basura- ¡Canasta!
-¿Qué voy ha hacer contigo? -río negando- ¿eres tonto, no?
-No.
-No sé para que pregunto.

En ese instante sonó el móvil de Alfredo. Se levanto y se alejó en cuanto saludó a la otra línea.
Alomejor si la llamaba para ir al cine aceptaría.

-¿Sí? -dijo al otro lado del aparato.
-¿__________? Soy Justin.
-Oh, hola Justin- noté su sonrisa al otro lado, lo que me hizo sonreir-¿Qué querías?
-Me preguntaba si a la señorita le gustaría ir al cine el sábado. ¿Qué me dice?

Parecía pensarlo bastante, ya que tardó como 3 minutos en responderme.

-Está bien, ¿porqué no?
-Muy bien, a las 20:00 en tu...-me callo- no sé donde vives ahora. ¿Dónde vives?

Suelta una carcagada.

-Tonto-murmura.
-¿Gracias?

Ríe y cuelga después de darme la dirección. Lo había conseguido, íbamos a ir al cine, juntos.

-¡Justin! ¿Te gusta esperar a las chicas? Vas a llegar tarde, imbecil -grita Alfredo al otro lado de la habitación.
-Y tú eres un pesado. Cállate, mi madre no sabe a donde voy. ¿Vale?

Cojo el móvil y las llaves y salgo.

-Pues si te ve así ta bien arreglado te lo preguntará seguro.
-¿Me estás diciendo que siempre voy desarreglado?
-Bueno, no siempre... O puede... -Ríe por lo bajo.
-Te voy a dar de ostias que no te vas a acordar ni de tu nombre.

Él no dijo ni una palabra más, lo que me hizo relajarme antes de ponerme furioso.

-Nos vemos luego, ¿vale?

Él asiente mientras choca su puño con el mio.

-Suerte.
-Gracias, pero no las necesito...- Abro mucho los ojos- ¡Soy Justin Bieber! -decimos los dos a la vez.
-Lo sabía-se queja.

-¡Hola, Justin! -saludó ella, animada.
-Hola, preciosa -beso su mejilla- estás hermosa, como siempre.

Sus mejillas se tiñieron de color carmesí.

-¿Entramos en la peli?

Ella asiente. Tomé sus manos entre mis dedos y caminamos en silencio hasta la sala después de haber comprado las palomitas y las bebidas. Nos sentamos en donde nos indicaron y pusimos nuestros móviles en silencio, mientras esperabamos a que pusieran la película.

-¿Tarda en empezar, no? -dijo su pequeña vocecilla en un susurro.
-Pues la verdad es que sí -afirmo, mirandola.
-Qué raro, ¿no?

Asiento.

-¿Quieres que vaya a ver que es lo que pasa? -digo levantandome, pero justo en ese momento se apagaron las luces advirtiendonos de que ya iba a empezar-oh, vaya, me ha escuchado-río y vuelvo a sentarme poniendo una mano sobre la de ella.

La película iba bien, hasta que de repente se apagó la pantalla y una luz roja se encendió en medio de la sala. Un tio con una pistola en la mano estaba en medio de las escaleras. La gente empezó a gritar.

_¡Callaos! -ordenó el hombre con algo negro cubriendole la cabeza para que no supieran de su rostro- ¡O os mato a todos! -chilló. De repente todo se queda en silencio- Muy bien, ahora dadme todo el dinero que tengaís encima -el hombre se fue por el otro lado.

Agarré la mano de _____ tirandola al suelo conmigo.

-Arrastrate detrás mía y no te separes ni hagas ruido. ¿Entendido? -le susurré y cuando ella asintió, empecé a gatear por el suelo hasta salir a los escalones.
Tiré de su brazo llevandola delante mía, por si acaso. Ella empezó a ir tan rápido por los nervios que se tropezó en los últimos escalones, sin darse cuenta, gimió de dolor.
Detrás de mi escuché un disparo y de mis labios salió un gemido de dolor  al sentir la bala clavarse en la piel de mi mano y adentrarse en ella.
Me acababa de disparar. Nos había pillado. Estabamos perdidos.

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