martes, 9 de julio de 2013
Capítulo 2 ~ 'Es que no voy a ligar como tú'.
Ey, Scoot, ¿qué tal?- sonrio, como si no pasara nada y solamente nos hubieramos encontrado en la noche.
-Eso mismo me pregunto yo, chicos. ¿Qué tal os va?- se incorpora del sofá y lleva su mano a su cien; cual frota
-Pues...-comienza ha hablar- a Bieber se le apetecio dar un pequeño paseito y tal...-se arrasca la nuca; mira a Scooter y pone una mueca.
- ¿Bieber?- lleva sus ojos desde él hasta mi - ¿Me vas a decir la verdad?
Pasando mi mano derecha por mi cabello, lo sacudo llevando mis ojos hasta los suyos.
-Alfredo tiene razón-encojo mis hombros con desdén- quería un poco de aire fresco. Solo eso.
Los labios de mi manager se fruncieron tomando eso como una respuesta no válida para él; la cual no quería saber nada más.
Asientiendo por lo bajo, su cuerpo se desplaza por la habitación, donde cargaba un incómodo silencio.
Tanto como Alfredo, como yo, deseábamos de la misma manera, que Scooter se fuera hasta su habitación a dormir; que es justo lo que debería de estar haciendo ahora mismo.
Por nuestra suerte, se metió más rápido de lo que nosotros pensábamos.
-Buenas noches, Biebs -dá unos pequeños golpecitos en mi hombro.
-Espera, tío -agarro su muñeca, deteniendolo.
Su tronco se gira un poco; haciendo que pueda mirarme a la cara.
-¿Qué pasa, bro?
-¿Podemos volver mañana?
-¿La chica?
Mis ojos se abrieron demasiado por mi sorpresa.
-¿He adivinado? -se burla, con una sonrisa burlona en sus labios.
-Pues no... -mis ojos brincan de un lado a otro, evitando su mirada.
-Ya claro... Mírame a los ojos y dime que no quieres volver por la chica-mueve su brazo, haciendo que mis dedos, se despeguen de su piel.
Niego, mirando a cualquiero cosa menos a él.
-Es por ella -sonríe; victorioso.
-Capullo -murmuro riendo -¿Cómo lo has sabido?
-Te lo he visto en la cara en toda la noche, ¿cómo quieres que se me olvide tu cara de salido?
En menos de lo que canta un gallo, mi puño está chocando con la carne de su hombro, debilmente.
-Tío, es la verdad -levanta las manos en señal de su defensa.
-Lo sé, idiota -paso mi mano por mi pelo, llevándola hasta la nuca, la cual, me froto segundos después.
El cuerpo de Alfredo se desplaza, arrastrando los pies, hasta una de las puertas color marrón castaño; su habitación.
-Íremos a ver a tu muchacha... -suelta de repente. Noto su sonrisa entre sus dientes-... Buenas noches, Bieber -y acto seguido; su cuerpo se haya dentro de la oscura habitación.
Sonríendo para mi mismo, echo la cabeza hacía atrás, cerrando mis ojos caramelo y mordiendo mis labios rosados. Activo mi mente en horas antes; recordando la mirada burlona de la chica, burlona y inocente, con un toque de travesía en ellos.
Con sus ojos negros; los acompañaba su dulce y blanca sonrisa, con esos labios gruesos y bañados en pintura roja.
Dejando descansar mi cuerpo en el cómodo sofá; me sumergo en mis pensamientos, quedandome dormido para vivir un nuevo día.
-¿Justin? ¿Estás ya?
La voz debil de Alfredo; se escuchan detrás de la puerta.
-Ya voy, tío. Déjame arreglarme.
-No te preocupes, a esa chica desconocida, le vas a encantar igual, ¡espabila, medio imbecil!
Abro la puerta dejando ver al rostro serio de mi gran amigo.
-Almenos no soy del todo imbecil como tú -sonrío- gracias, tío -doy una palmaditas en su hombro, antes de partir hasta la mesa que hay en la entrada; recogiendo de ella mis llaves y introduciendolas en uno de los bolsillos de mis jeans negros.
-Que guapo vas, eh.
Me giro, contemplando así, el cuerpo de Alfredo.
-No te veo con intención de hacer algo productivo.
-Es que no voy a ligar como tú.
Pongo una mueca.
-Solo voy a ver a la chica que me llamó la atención; nada más.
-Ya... No me creo nada, Bieber. Nada -y seguidamente, abre la puerta, dejándome con la palabra en la boca.
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